Martha E. BARBERY DE HOZ DE VILA

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Cuando las personas dicen la verdad, el impacto energético de las palabras nos causa agrado, confianza y relajación y por el contrario, cuando no dicen la verdad, cuando lo que dicen es imaginado y no corresponde con la realidad, el impacto energético de las palabras es desagradable y nuestro subconsciente nos lo hace saber.

Así como las verdades tienen sus consecuencias, las mentiras también las tienen y uno de los impactos más ciertos y seguros llega a ser la falta de confianza y credibilidad que tienen que afrontar las personas que cometen estos errores.

Ya sabemos que las personas que viven odiando acaban por destruir toda su vitalidad y no se puede engañar a la naturaleza; lo mismo ocurre con la emoción negativa del rencor, por lo tanto, es conveniente analizar si en nuestro hablar vamos expresando verdades o falsedades, pues el principio del retorno vuelve a cada cual y de manera incrementada y en el momento preciso la sumatoria de todas las emociones que emitió hacia el universo a través de su hablar.

Cada persona puede rectificar su conducta y también puede dejar de justificarse y de auto-engañarse, pues si no lo hace en el tiempo donde todavía es posible rectificar, tendrá que experimentar en sus propias circunstancias y mundo en el cual se desarrolla los efectos de todos sus actos comunicativos, pues así como el pensar es un hecho creativo, el hablar también lo es.

Las personas que van maltratando a los demás con sus mentiras y con sus faltas de responsabilidad, experimentan el castigo de sus propios errores cuando les toca vivir su nueva realidad, pues todo es transitorio en la vida, nada es eterno en este mundo, y las etapas y ciclos se van sucediendo unos a otros y los nuevos tiempos llegan, siempre llegan y las personas que optan por una vida con verdad y buena voluntad consiguen el triunfo en sus tiempos presentes, pues nada hay como la alegría de las personas cuando presencian el cambio de actitud real y sincero de un amigo, que se da cuenta de su real situación: Todo es prestado en esta vida, todo es solo un tiempo y por mucho que intentemos alargarlo artificialmente, los ciclos de vida pasan y no perdonan a nadie, todos tenemos que seguir adelante y continuar nuestra marcha por la vida; quien no, tendrá que vivir en el lugar que se creó para sí mismo, por eso cada persona que no anda bien en la vida, debe pensar, analizar y cambiar de actitud respecto a sus semejantes, pues todo lo que odiamos no está afuera, está en nosotros mismos y somos seres humanos y lo que hagamos a otros, nosotros lo hemos de experimentar.

 

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