“LO DE MARTHA………”
EL RESPETO, COMO BASE DE LA PAREJA
Por: Martha E. BARBERY DE HOZ DE VILA
El matrimonio es un arte. El arte del respeto, la comunicación, la paciencia, la generosidad y el amor bien entendido. El sexo es también muy importante, desde luego, pero si los anteriores no existen, llegar a la intimidad no tiene el mismo sabor de unión y goce.
Respeto no es distancia, respeto es amor y consideración y un profundo entendimiento de quien está a nuestro lado, no solo amarlo. Respetar a nuestra pareja es cuidar los detalles que sabemos pueden herirle, molestar su sensibilidad u ofender su filosofía de vida. Respetar no es tratar de “usted” y alejar las muestras de cariño personal, se puede estar en la situación más íntima y desbordada, utilizando un lenguaje soez, y, aún así, respetar.
Cada uno tiene sus gustos y no tiene por qué sacrificarlos o cambiarlos para contentar a su pareja. Sus amigos, su familia, sus recuerdos, quizás no todos te gusten, afectos, sentimientos nostalgias, tienen que ver con la persona que amas, así que, deja espacio para ello y respeta su sensibilidad. La tuya no es menos importante y muchas veces cursi a ojos extraños y debe ser respetada.
En muchos casos, tu pareja ha crecido y se ha criado en otro lugar, tiene vivencias, creencias, usos y costumbres diferentes a las tuyas, eso no le hace “raro”, las personas tienen distintas percepciones del mundo, máxime si vienen de culturas diferentes, las parejas que son capaces de sintonizar y respetar las diferencias con el otro se enriquecen enormemente, en vez de luchar contra esas cosas que no entiendes o no compartes, intenta descubrir su lado positivo y, si no hay caso y no lo consigues … RESPÉTALAS.
Como tú quieres que respeten tu intimidad e individualidad, debes empezar respetando la de tu pareja, sin embargo, en toda relación debe haber un espacio propio e inviolable, todos necesitamos un mundo nuestro, que nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte, podemos compartirlo hasta el punto que deseemos, pero no debemos permitir el intrusismo, no, ni de la persona que más amas.
Cajones, pertenencias, carpetas, agendas, celulares, mensajes, email, tiempo en el baño, silencios, paseos en soledad, todo eso es absolutamente sagrado, “meter la nariz” donde no te llaman es absolutamente nocivo, puede guardar secretos, no contarte, no decirte o no compartirte, lo hará cuando y si lo desea, y si no lo hace, de nada te sirve intentar forzar la situación, eso sólo hará que se aleje y guarde más celosamente su intimidad.
Así como tú quieres que respeten tus espacios y en general tu vida, empieza por respetar la vida y el espacio de tu pareja …. Y por qué no, el de tu familia y amigos.
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